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jueves, 18 de octubre de 2012

Un crimen en el Cádiz de 1800


        José González era tahonero de profesión y pendenciero por naturaleza. En cuanto podía hacía tropelías en su trabajo como manipular el peso del pan que fabricaba y vendía. Pero en una de estas dio con el regidor Don Pascual de Arteaga y Bazán, diputado del gremio de panadería y caballero de la Orden de Santiago. El regidor ya había conminado al tahonero que dejase sus actividades de latrocinios en su profesión, por lo que debido a las múltiples advertencias se vio obligado a prohibirle que amasase y vendiese más pan. José González fue el día 5 de febrero de 1800 sobre las 6 de la tarde al juzgado de pescadería para solicitarle el perdón de la prohibición de la venta de pan jurando que no volvería a engañar. Como fuese que Arteaga y Bazán se mostrara inflexible, el tahonero le clavó un puñal al lado del corazón poniendo fin a la vida del regidor. Fue tal el ensañamiento de la puñalada que atravesó hasta el sillón en el que estaba sentado el juez. Al día siguiente se pregonaba por las calles gaditanas el ofrecimiento de una recompensa de seis mil reales al que vivo o muerto lo pusiese en manos de la justicia. Lo curioso es que del tahonero nunca más se supo. 

Bibliografía: Historia de Cádiz y su provincia, Adolfo de Castro
                  Nombres antiguos de las calles y plazas de Cádiz, Adolfo de Castro


martes, 25 de agosto de 2009

"Como decíamos ayer..."


En esta ocasión nos centramos en una anécdota que tiene como protagonista a Fray Luis de León; poeta de la segunda fase del Renacimiento español. Su poesía está inspirada por el deseo del alma de alejarse de lo terrenal para alcanzar a Dios, predominando en su obra los temas morales y ascéticos. Vivió durante el siglo XVI, y fue profesor en la Universidad de Salamanca. Fue encarcelado por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia; concretamente, por su célebre versión del Cantar de los cantares, desobedeciendo los acuerdos del Concilio de Trento que sólo permitía la traducción en forma de paráfrasis. Fue confinado en Valladolid en 1572.

Llegamos al punto neurálgico de nuestra historia y es que al parecer una vez que nuestro protagonista salió de la cárcel, volvió a impartir sus clases en la Universidad de Salamanca y resulta que Fray Luis de León tenía la costumbre, antes de ingresar en prisión, de resumir brevemente la lección dada el día anterior. Así, el primer día de su regreso a las clases, tras cinco años de presidio, comenzó a dar la lección con una frase que soltó inconscientemente: “Como decíamos ayer…”; dando lugar a la famosa anécdota.

Espero que les haya gustado.